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Los datos se han convertido en una herramienta agridulce para las marcas y las empresas. Por un lado, la información es muy valiosa, ya que ayuda a comprender a los consumidores y permite perfilar de un modo mucho más efectivo la estrategia de posicionamiento en el mercado. Por otro, sin embargo, los datos han empezado ya a mostrar su lado menos positivo. Las propias compañías están sepultadas en una avalancha de información que muchas veces está duplicada, es irrelevante o resulta incorrecta. </p> <p>A eso hay que sumar que los consumidores se han vuelto más y más sensibles con lo que ocurre con su información personal. Los escándalos por uso de datos, como el de Cambridge Analytica, se convirtieron en noticias en los medios generalistas y, más allá del público interesado o especialista, el big data se hizo tema de actualidad para todos. </p> <p>Pero, aunque la preocupación de los consumidores es creciente y constante, ¿saben realmente los ciudadanos qué pasa con sus datos? ¿Están preocupados porque tienen conocimientos reales de lo que importa la información y de lo que supone para las empresas? ¿O lo están porque el tema se ha convertido en ubicuo y porque los escándalos han dañado la reputación de la industria?</p> <h2>Los consumidores no saben nada sobre los datos</h2> <p>Los datos de un estudio apuntan en la segunda dirección. No es que los consumidores estén preocupados por el uso que las empresas hacen de los datos porque sepan realmente qué ocurre, sino que más bien no tienen muy claro qué ocurre con la información. </p> <p>Los datos del

 

 

Los datos se han convertido en una herramienta agridulce para las marcas y las empresas.

 

Por un lado, la información es muy valiosa, ya que ayuda a comprender a los consumidores y permite perfilar de un modo mucho más efectivo la estrategia de posicionamiento en el mercado. Por otro, sin embargo, los datos han empezado ya a mostrar su lado menos positivo. Las propias compañías están sepultadas en una avalancha de información que muchas veces está duplicada, es irrelevante o resulta incorrecta. </p> <p>A eso hay que sumar que los consumidores se han vuelto más y más sensibles con lo que ocurre con su información personal. Los escándalos por uso de datos, como el de Cambridge Analytica, se convirtieron en noticias en los medios generalistas y, más allá del público interesado o especialista, el big data se hizo tema de actualidad para todos. </p> <p>Pero, aunque la preocupación de los consumidores es creciente y constante, ¿saben realmente los ciudadanos qué pasa con sus datos? ¿Están preocupados porque tienen conocimientos reales de lo que importa la información y de lo que supone para las empresas? ¿O lo están porque el tema se ha convertido en ubicuo y porque los escándalos han dañado la reputación de la industria?</p> <h2>Los consumidores no saben nada sobre los datos</h2> <p>Los datos de un estudio apuntan en la segunda dirección. No es que los consumidores estén preocupados por el uso que las empresas hacen de los datos porque sepan realmente qué ocurre, sino que más bien no tienen muy claro qué ocurre con la información. </p> <p>Los datos del

 

Los datos se han convertido en una herramienta agridulce para las marcas y las empresas.

 

Por un lado, la información es muy valiosa, ya que ayuda a comprender a los consumidores y permite perfilar de un modo mucho más efectivo la estrategia de posicionamiento en el mercado. Por otro, sin embargo, los datos han empezado ya a mostrar su lado menos positivo. Las propias compañías están sepultadas en una avalancha de información que muchas veces está duplicada, es irrelevante o resulta incorrecta. </p> <p>A eso hay que sumar que los consumidores se han vuelto más y más sensibles con lo que ocurre con su información personal. Los escándalos por uso de datos, como el de Cambridge Analytica, se convirtieron en noticias en los medios generalistas y, más allá del público interesado o especialista, el big data se hizo tema de actualidad para todos. </p> <p>

 

Pero, aunque la

 

 

preocupación de los consumidores es creciente y constante, ¿saben realmente los ciudadanos qué pasa con sus datos? ¿Están preocupados porque tienen conocimientos reales de lo que importa la información y de lo que supone para las empresas? ¿O lo están porque el tema se ha convertido en ubicuo y porque los escándalos han dañado la reputación de la industria?</p> <h2>Los consumidores no saben nada sobre los datos</h2> <p>Los datos de un estudio apuntan en la segunda dirección. No es que los consumidores estén preocupados por el uso que las empresas hacen de los datos porque sepan realmente qué ocurre, sino que más bien no tienen muy claro qué ocurre con la información. </p> <p>

 

Los datos del

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